Nació el 6 de diciembre de
2004. Aparentemente muy sano. A a los 3 meses de nacido fue la primera vez que
lloró. Lo hizo con tanta fuerza que a su madre se le alteraron los nervios,
saliendo de inmediato con él hacia el hospital.
En el hospital el médico le
dijo que el niño tenía una enfermedad llamada toxoplasmosis. Antes en los
controles del embarazo, ni mucho menos en el momento del parto, habían dicho
algo de dicha enfermedad. Lo dejaron hospitalizado,
Jean Danilo entró en coma, ya que se le reventó la válvula de la hidrocefalia y
la retina de los ojos, Los médicos decían que iba a sobrevivir si mucho un año,
ya que la toxoplasmosis es una enfermedad ocasionada por el pelaje del gato,
que no deja desarrollar los músculos;
esto ocasionó parálisis congénita en el lado derecho de su cuerpo.
Decían iba a quedar parapléjico, aferrado
a una cama.
Aun
así, su madre, Jennifer Isaza Jaramillo, no perdía las esperanzas y empezó a
cantarle música infantil, hablarle en el oído cosas como: “hijo la vida es
bella”, “eres una persona muy importante para todos nosotros, te amo.”
Pasaron los años. Hoy en día el príncipe de la
casa o como el bien lo dice “el hermoso de la casa”, es fanático a la música,
en especial, la ranchera.
Se sienta solo, come solo,
habla mucho. Es fanático al tinto, según Danilo porque “el chisme se acompaña
de un buen tinto”, dice en todo juguetón, usual en su voz.
Le
encanta jugar balón con su rodilla izquierda, ya que en la derecha se le
dificulta. Tiene baja visión, pero él
dice que para Dios no hay nada imposible, que Dios lo va a terminar de sanar. Más
que un discapacitado es un ser humano con una impresionante fortaleza, por su optimismo.
Sus palabras son fuente de aliento para aquellos que quizás han pensado que él
es un caso perdido.
Juega pelota con su abuelo,
toma tinto en un balcón donde saluda a todo el que pasa, y se carcajea con sus
propias bromas…
Solo demuestra que los médicos
que le pronosticaron un año de vida, estaban equivocados.


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