Erase una vez en un barrio bien cerquita de por acá...Cierto sujeto llamado Henry…Alguna vez el fue alguien totalmente diferente a lo que ahora es, por difícil que se escuche así fue:
Alguien que en el barrio Prado no era más que un jovenzuelo igual a otros, de esos dedicados a engañar, a enredar muchachas. Era fácil para él seducir una mujer, por ser joven, de una buena familia y de buena apariencia. Poner a cualquier mujer a chorriar baba por él, no era un reto
Pero cierto día llegó al barrio aquella mujer, la que le haría dar sus primeros pasos en una vida diferente.
-“¡Hola!”. Era el día en el que se mudaba Olga, la nueva vecina hija del señor Martínez. -“Saludé por cortesía mas que por gusto o porque me interesara...".
De ahí en adelante, la vida sería diferente. Día tras día no era lo mismo. Para él salir de su casa a la cancha, por ejemplo, pues sabia que tenía que pasar por enfrente de su casa. El simple hecho de pensarlo lo congelaba.
Se consideraba alguien poco reservado, por así decirlo. Pero no contaba con que su tío le pregunte, en medio de una borrachera, un jueves, después de haber sido despedido de su trabajo:
“¡Henry!, ¿Qué más?"-con cierta dicción alicorada, la forma en la que había bebido.
-¿Qué pasa q no está conmigo en la esquina? … No me vaya a decir que por culpa de la pelaita esa está así. ¡No sea bobo. Hágale, que eso es fácil…"
Sin embargo, él no sentía lo mismo, pues en su corazón ardía la vida, que ahora era diferentemente, interesante. Aún así, decidió hacerle caso, salió a la esquina con su tío y le dio la espalda a la casa de Olga…
Horas más tarde era imposible para los vecinos no reírse de el :“¡Ahí va ese bobo, cójanlo!.jajajajaj”
Él, en medio de su desahogo, solo pronunciaba de forma inentendible . Tal vez solo entendible por su tío.
Tres días después decidió despertar, y para su sorpresa, estaba en un hospital, a causa de su desmedido “desahogo”. Al abrir los ojos, ¡vaya impresión la que tuvo!: Allí estaba ella, vestida de enfermera. “Si ya de por si era muuuuy linda, ahora imagínese cómo estaba”.
Pero no fue tan fácil como despertar, verla y declarársele. Lo intentó, pero ella no quería nada con él, después de verlo dejarse llevar por una mujerzuela que estaba en aquel bar con su tío. La misma que lo llevaría borracho hasta su casa, en donde le quitaría todo lo que tenia en sus bolsillos, le daría un dopante que lo mandaría, afortunadamente para él, a ese hospital.
Al recuperarse y volver a su hogar su mente no podía dejar de pensar en Olga. Se preguntaba, pensatico, “¿Qué hice?”.
Pasaron días enteros en los que no volvía a su casa, en la cancha, solo, supuestamente viendo a los demás jugar. Pero en realidad, divagando.
Sucedió que sus amigos no lo llamaban por su nombre: “El violado", me decían. Ahora también era un problema estar en la cancha, entonces fue fácil dejar de salir de la casa ,para estar, siempre, en la ventana de su casa...
Cierto día un joven pasaba por el frente de su casa. El problema fue q pasara luego justo por el patio de la casa de Olga. Mientras ella estaba trabajando en el hospital.
“Fue la cantaleta más larga que le he dado a alguien , aunque no recuerdo casi nada de lo que le dije, por andar de melancólico y llorón”
Sus días se volvieron tristes , grises, vacíos. No tenia empleo, familiares o amigos q le dieran algo de comer . Pero no era su preocupación.
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