Para algunos eso de las TIC es una suerte de madeja que envuelve y se desenvuelve al mismo tiempo, algo así como una Penélope contemporánea, sin control, que nos abraza en una espiral de preguntas; que no siempre tienen certeza de cómo formularse, porque no se sabe exactamente con qué se conectan.
Así las cosas, las TIC, sus aplicaciones, las herramientas informáticas y en general todo lo que tenga que ver con los computadores, se parecen a un curso de mandarín por radio: misterioso, exótico y confuso.
Desenredar aquello que no entendemos, para saber al menos qué es lo que nos atormenta, podría ser un primer paso. Pero sin duda, hay que acercarse al pc sin prevenciones, con la secreta misión de encontrar en él eso que llevamos dentro, para que en la intersección seamos algo más que una difusa idea.
Tal vez allí nos encontremos en el centro de nuestros deseos, que es el lugar donde se cuecen los sueños, donde se renuevan de esperanza las pequeñas derrotas que cada segundo respiramos, en este trasegar por los días.
martes, 8 de junio de 2010
martes, 18 de mayo de 2010
Francy!!!!
La calma inicial se transformó en un torbellino de pequeñas excitaciones web. A tal estado de cosas se llega cuando se hace click y aposteriori...eureka!!!! La prueba da resultado. De ahí que el gritico Francy!!! se vuelva una polifonía de pedidos, llamados y peticiones que hacen que la profe en cuestión se alargue, para que pueda solucionar cada una de las 23 preguntas que rebotan contra los muros del aula...
Francy...por fin entendí!!!
Francy...por fin entendí!!!
Publicar en internet
El teclado parece de 200 botones. La profe no encuentra el alfabeto, ni las entradas del blog ni nada de nada. Aquello parecía menos complicado, pero a la hora de materializar la tarea, un duende virtual se cuela en el pc.
Los ritmos son disparejos: unos saben más que otros. Tanto, que hay quienes resuelven en un santiamén sus deberes, en tanto otros sufren las instrucciones, padecen las tareas, las clases con sus segundos, sus minutos y sus horas.
Son los tercos y tercas que están en la Escuela del Maestro, en un curso llamado Maestros 2.0. Profes de distintos colegios públicos de Medellín que intuyen que ese rollo de la tecnología puede transformar en algo su manera de dictar sus clases.
Esta es la segunda sesión de trabajo y hoy hemos dedicado poco más de la mitad del tiempo al montaje de un blog, en el que haremos la bitácora de la clase, al final de la misma.
Lo que pocos parecen ver es que para algunos publicar en internet es un camello. Un inmenso y jorobado camello, que no para de tomar agua, lo cual no deja de ser un problema, en ese inmenso desierto donde se guardan pas angustias personales, que tienen el rostro de las minucias informáticas del día a día.
Habrá que entender que sólo por hoy me ocuparé de alimentar mis miedos, fundamentalmente con unos minuticos de tiempo. Mañana habrá que mirar cómo se resuelven las angustias que este tipo de labores pueda llegar a presentar.
Por hoy, sólo dejaré una huella en la web. Mañana será otro día.
Los ritmos son disparejos: unos saben más que otros. Tanto, que hay quienes resuelven en un santiamén sus deberes, en tanto otros sufren las instrucciones, padecen las tareas, las clases con sus segundos, sus minutos y sus horas.
Son los tercos y tercas que están en la Escuela del Maestro, en un curso llamado Maestros 2.0. Profes de distintos colegios públicos de Medellín que intuyen que ese rollo de la tecnología puede transformar en algo su manera de dictar sus clases.
Esta es la segunda sesión de trabajo y hoy hemos dedicado poco más de la mitad del tiempo al montaje de un blog, en el que haremos la bitácora de la clase, al final de la misma.
Lo que pocos parecen ver es que para algunos publicar en internet es un camello. Un inmenso y jorobado camello, que no para de tomar agua, lo cual no deja de ser un problema, en ese inmenso desierto donde se guardan pas angustias personales, que tienen el rostro de las minucias informáticas del día a día.
Habrá que entender que sólo por hoy me ocuparé de alimentar mis miedos, fundamentalmente con unos minuticos de tiempo. Mañana habrá que mirar cómo se resuelven las angustias que este tipo de labores pueda llegar a presentar.
Por hoy, sólo dejaré una huella en la web. Mañana será otro día.
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