Para algunos eso de las TIC es una suerte de madeja que envuelve y se desenvuelve al mismo tiempo, algo así como una Penélope contemporánea, sin control, que nos abraza en una espiral de preguntas; que no siempre tienen certeza de cómo formularse, porque no se sabe exactamente con qué se conectan.
Así las cosas, las TIC, sus aplicaciones, las herramientas informáticas y en general todo lo que tenga que ver con los computadores, se parecen a un curso de mandarín por radio: misterioso, exótico y confuso.
Desenredar aquello que no entendemos, para saber al menos qué es lo que nos atormenta, podría ser un primer paso. Pero sin duda, hay que acercarse al pc sin prevenciones, con la secreta misión de encontrar en él eso que llevamos dentro, para que en la intersección seamos algo más que una difusa idea.
Tal vez allí nos encontremos en el centro de nuestros deseos, que es el lugar donde se cuecen los sueños, donde se renuevan de esperanza las pequeñas derrotas que cada segundo respiramos, en este trasegar por los días.